Hoy hemos vivido nuestra última jornada de observación en el aula dentro de esta enriquecedora experiencia Erasmus+ en Helenaskolan.
La mañana comenzó con una reunión junto a la coordinadora Erasmus+ del centro, Andrea, y otra profesora de su equipo, Victoria. Durante este encuentro realizamos una valoración general de toda la semana, compartiendo impresiones sobre las actividades realizadas, las metodologías observadas y todo lo aprendido durante nuestra estancia en Suecia.
Además, esta reunión sirvió para comenzar a planificar futuras colaboraciones entre nuestros centros. De hecho, la intención es seguir trabajando conjuntamente durante el próximo curso escolar mediante nuevas movilidades Erasmus+. Entre las propuestas planteadas destaca la realización de una movilidad individual de larga duración: en septiembre, dos estudiantes españoles viajarían a Helenaskolan y, posteriormente, en octubre, dos estudiantes suecos visitarían nuestro centro, el IES Acebuche. También hablamos sobre la posibilidad de organizar una nueva movilidad grupal para el próximo curso, intercambiando ideas sobre fechas, edades del alumnado y número de participantes.
Durante la reunión también firmamos toda la documentación relacionada con la movilidad y recibimos los certificados de asistencia, además de varios obsequios por parte del centro sueco como recuerdo de esta experiencia.
A continuación nos desplazamos hasta el Balthazar Science Center, situado a escasos metros del colegio. Una vez más pudimos comprobar cómo el alumnado aprende haciendo, experimentando y observando directamente cómo funcionan las cosas.
El centro de ciencias Balthazar es un espacio pensado para acercar la ciencia y la tecnología de una manera práctica, creativa y motivadora. Su filosofía parte de la idea de despertar la curiosidad científica de niños, jóvenes y adultos mediante actividades interactivas y experiencias manipulativas. Tal y como explican desde el propio centro, los descubrimientos científicos han sido fundamentales para el desarrollo humano y, precisamente por ello, consideran esencial fomentar nuevas generaciones de jóvenes curiosos capaces de afrontar los desafíos del futuro.
Balthazar se presenta así como un lugar de encuentro donde visitantes de todas las edades pueden descubrir la ciencia, la tecnología y la creatividad a su propio ritmo. Sin duda, un espacio que encaja perfectamente con muchas de las metodologías activas e innovadoras que hemos podido observar a lo largo de toda la semana.
Tras regresar al centro, almorzamos —una vez más bastante temprano para nuestras costumbres españolas, concretamente a las 11:30 de la mañana— y seguimos compartiendo experiencias y opiniones con distintos profesores del centro sobre educación, metodologías y futuras colaboraciones.
Para terminar la jornada asistimos a una última clase de inglés de Year 7, donde el alumnado estuvo trabajando con una ficha sobre verbos irregulares. Aunque se trataba de un contenido más tradicional, nuevamente pudimos observar el buen ambiente de trabajo y la autonomía del alumnado dentro del aula.
Finalmente llegaron las despedidas. Después de compartir tantos momentos, experiencias e intercambios educativos durante esta semana, quisimos agradecer al profesorado y al equipo de Helenaskolan la acogida y el trato recibido desde el primer día.
La jornada terminó con una agradable cena junto a algunos de los docentes del centro, en un ambiente muy cercano y distendido que puso el broche final a una experiencia inolvidable.
Nos marchamos de Skövde encantados con todo lo vivido, con muchísimas ideas nuevas para nuestro trabajo diario y, sobre todo, con la ilusión de seguir colaborando en futuros proyectos Erasmus+ junto a este magnífico centro y su profesorado.





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