Nuestra experiencia de este día transcurre en el centro educativo de referencia, Helenaskolan.
Acostumbrados ya al horario de este país, para las 11.30 h. nos dirigimos, igual que cualquier estudiante sueco, al comedor del centro; ya conocemos la rutina a seguir. Si bien la comida es diferente a lo que estamos acostumbrados, esta oportunidad nos permite disfrutar de nuevos sabores y hábitos culinarios.
Nos plantean un espacio para que podamos reflexionar y debatir sobre los puntos comunes y las diferencias entre la cultura sueca y española. En pequeños grupos disfrutamos de la creación de cartelería, a la vez que conversamos en un ambiente relajado y lúdico con nuestros correspondientes suecos.
Para acabar la jornada, cada uno acompañamos a nuestros compañeros de intercambio a sus clases, lo que nos da la posibilidad de ver asignaturas diferentes: cocina, música, arte, taller de madera, inglés, educación física... Al finalizar las clases intercambiamos las sensaciones que hemos tenido en las distintas materias.
Evidentemente, hemos pasado la mañana en el centro educativo, pero las vivencias que nos llevamos son estupendas y formarán parte de los grandes recuerdos que vamos atesorando.












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